FORO CIUDADANO:
¡EL DERECHO A SER ESCUCHADOS!
30 de julio del 2001
En los últimos meses se ha desarrollado una peligrosa tendencia a RESTARLE IMPORTANCIA
a las necesidades y demandas que diferentes sectores de la sociedad le han planteado a
las autoridades correspondientes. Se observa una inclinación a dejar que los movimientos
y organizaciones se desgasten en sus formas de expresión, y que las situaciones de crisis
SE PROLONGUEN INNECESARIAMENTE, situación que pone en evidencia la crisis
de gobernabilidad y deja en entredicho la capacidad gubernamental para articular consensos
y para MANTENER LA TRANQUILIDAD DEL PAÍS.
Da la impresión que existe una POLÍTICA INTENCIONADA de desarticular la protesta,
la crítica y las demandas de la sociedad, negándose sistemáticamente a escuchar sus
argumentos y a valorar la justeza de sus cuestionamientos; también se perfila una
peligrosa tendencia a resolver los conflictos por la vía de la represión, con lo cual no
solamente se desgastan las autoridades que la ejecutan, sino TAMBIÉN LAS QUE LA
ORDENAN, y se propicia una acumulación de frustraciones que acentúan la crítica a
los políticos y sientan las bases para un peligroso desencanto democrático por parte de
la ciudadanía.
LOS HECHOS ACUMULADOS
LA INCOMPRENSIÓN ANTE LA PROTESTA SOCIAL
La primera reacción ante un paro, un plantón, una huelga o una marcha, es el rechazo; inclusive, muchas personas llegan a mostrar fastidio, desprecio y cierta añoranza por la mano dura, ante la incomodidad que les causan estas formas de exigir el derecho a ser escuchados. Lo que no saben estas personas, incluidos los periodistas que cubren los acontecimientos, es que los sectores que realizan éstas y otras formas de protesta social, son, por lo general, y con las excepciones del caso, las VÍCTIMAS DE UN SISTEMA CARACTERIZADO POR LA INEFICIENCIA, el incumplimiento de los compromisos, el irrespeto a los convenios y acuerdos, la desidia para resolver los conflictos, la falta de integridad para cumplir con la palabra empeñada y, sobre todo, la resistencia política a reconocer el derecho de la ciudadanía a ser escuchada.
Por lo general, antes de irse a la protesta pública, estos sectores han realizado toda clase de acciones de presión por resolver los conflictos, llegando, inclusive, hasta realizar visitas previas a funcionarios públicos para ponerlos en antecedentes sobre la situación conflictiva. Es el caso de los docentes universitarios que llegaron hasta el Ministerio Público, la Contraloría General y el mismo Comisionado de los Derechos Humanos, y es el caso de los habitantes de Gualaco que visitaron el Ministerio Público y la Secretaría de Seguridad, sin que ninguna de esas instancias les haya servido para algo concreto. Esto nos indica que, como ciudadanos, CADA VEZ QUE VEAMOS CUALQUIER FORMA DE PROTESTA SOCIAL, debemos preguntarnos quiénes son los funcionarios responsables de que el conflicto se haya desbordado, PARA EXIGIRLE CUENTAS por su desempeño deficiente o irresponsable.
LAS NECESIDADES DEL DESARROLLO
Y LAS NECESIDADES DE LA GENTE
Nuestro país necesita realizar TODOS LOS CAMBIOS QUE SEAN NECESARIOS para impulsar
el desarrollo e insertarse ganancioso en el proceso de globalización que ya se ha
iniciado. Sin embargo, es importante recordar que el desarrollo no se produce por decreto
y, mucho menos, atropellando a la gente que se siente afectada por las medidas adoptadas. EL
DESARROLLO SE LOGRA CONSTRUYENDO CONSENSOS, convenciendo a la gente de la importancia
de realizar determinados proyectos, compensándola si es afectada y tomando las medidas
necesarias para que el impulso al desarrollo no arrase con nuestros recursos y no acentúe
la vulnerabilidad ambiental y social que se evidencia con más crudeza cuando enfrentamos
los embates de la naturaleza. El desarrollo no puede lograrse sin escuchar a la gente, sin
que las autoridades se acerquen a la ciudadanía que los eligió con su voto y, mucho
menos, sin tener una visión integral y de largo plazo del país que queremos construir.
Tampoco se puede exigir a la gente que cargue con el costo social del desarrollo SIN
QUE EL ESTADO REALICE EL SACRIFICIO CORRESPONDIENTE, reduciendo los gastos
innecesarios, controlando el destino de las partidas presupuestarias de todos los poderes
del Estado, impulsando una política de austeridad en sus gastos y combatiendo toda forma
de corrupción, para QUE LA GENTE SIENTA QUE EL SACRIFICIO ES DE TODOS.
LA RESPONSABILIDAD ESTATAL
Ante la gravedad de la situación económica y social del país, le toca al Estado,
incluidos sus tres poderes y todas sus instituciones, actuar como FACTOR DE EQUILIBRIO
entre las necesidades del desarrollo y las necesidades de la gente, y actuar con
responsabilidad para evitar que una política de complacencia sin límites, conduzca a sus
dirigentes a tomar decisiones que pongan en precario la ESTABILIDAD ECONÓMICA del
país en el presente y en el futuro inmediato. Pero también le obliga a evitar que las
medidas restrictivas, tomadas sin considerar una visión de país, pongan en precario la ESTABILIDAD
SOCIAL que exige la democracia.
La situación se vuelve peligrosa en un ambiente electoral en donde la necesidad de
asegurar el voto ciudadano puede PROPICIAR DECISIONES IRRESPONSABLES, pero también
es peligrosa en una gestión gubernamental que no mide las consecuencias de sus acciones y
que no le interesa que el costo de su irresponsabilidad recaiga sobre los gobiernos
subsiguientes y, mucho, menos, sobre la calidad de vida de la sociedad en su conjunto.
Lo anterior obliga a la ciudadanía a DESARROLLAR UNA ACTITUD VIGILANTE ante el
desempeño gubernamental, a exigirle a las autoridades que rindan cuentas sobre la forma
en que gastan el dinero que le pertenece a la sociedad, a demandar transparencia en su
actuación y a REIVINDICAR EL DERECHO CONSTITUCIONAL A SER ESCUCHADOS por quienes
nos gobiernan.
UNA ADMINISTRACIÓN AGIL Y EXPEDITA
Es difícil calificar de ágil, expedita y eficiente a una administración que permite
que una huelga o un paro se prolongue por varios días y semanas, para terminar negociando
LO MISMO QUE SE PLANTEABA AL COMIENZO DEL CONFLICTO. Da la impresión que la
apatía y el desentendimiento se mezclan con la incapacidad para prever situaciones de
conflicto y para SOLUCIONARLAS AL MENOR COSTO POLÍTICO, ECONÓMICO Y SOCIAL, una
vez que éste ha estallado. Cuesta mucho entender que ante una situación crítica, las
autoridades competentes le "concedan" una cita a los manifestantes para cuatro o
cinco días después, como si se tratara de un evento diplomático o de un encuentro
festivo; y cuesta más entender que la sociedad hondureña NO CUENTE CON LAS INSTANCIAS
ADECUADAS QUE LA REPRESENTEN y que se encarguen de llamar al orden a los funcionarios
negligentes, deficientes e incompetentes. Ya es hora que la ciudadanía comience a
preguntarse qué están haciendo al respecto el Ministerio Público y el Comisionado
Nacional de los Derechos Humanos que siguen siendo, todavía, las únicas dos instancias
estatales con la MISIÓN EXPLÍCITA de representar los intereses de la sociedad.
LA PROPENSIÓN A LA REPRESIÓN
De forma alarmante la sociedad hondureña ha observado un CRECIENTE ENTUSIASMO
POLÍTICO por utilizar a la policía preventiva, la misma policía deformada que se
convirtió en instrumento de persecución, vejación y atropello por parte de los
militares en el pasado, para reprimir a la gente que demanda ser escuchada. Se sabe que la
represión es la vía más rápida para resolver un conflicto, pero también se sabe que
es la que POSEE UN COSTO POLÍTICO MUY ALTO PARA LOS QUE LA EJERCEN, sobre todo
para los que están a punto de terminar su gestión gubernamental. Para el caso, el
desalojo de los habitantes de Gualaco de los bajos del poder Legislativo, fue ejecutado
por un contingente de policías comandado por una oficial que carga con todos los vicios
de la vieja policía, la que, de acuerdo con el principio de autoridad y jerarquía,
debió recibir órdenes de su jefe inmediato, el Comisionado General Flores Ponce, éste,
a su vez, debió recibirlas del Secretario de Seguridad, Gautama Fonseca y, éste,
directamente del Presidente del Congreso Nacional Profesor Rafael Pineda Ponce. Si
asumimos que todos ellos respetan la cadena jerárquica y las órdenes superiores, podemos
concluir que unos reprimen porque se sienten realizados, otros, porque se sienten
fascinados por el poder y NO SE DAN CUENTA DE QUE SON UTILIZADOS por los de arriba
y por los de abajo en la escala jerárquica, y los otros, para no empañar los actos
protocolarios del Congreso y para deshacerse de las personas que les incomodan el paso y a
las que no han querido escuchar.
El EXTREMO MÁS INAUDITO lo constituye la iniciativa de la Secretaría de Seguridad de procesar a varios dirigentes sociales vinculados a la protesta de los habitantes de Gualaco, por "irrespeto y desacato a la autoridad", olvidando que el respeto a una institución que ha sido y sigue siendo tan cuestionada, NO SE LOGRA POR DECRETO NI POR DECISIÓN DE UN JEFE POLICIAL O DE UN SECRETARIO DE ESTADO; se gana con esfuerzo, con vocación de servicio, con un comportamiento honesto, con profesionalismo y con una actitud respetuosa hacia la ciudadanía, y nada de eso tiene nuestra flamante policía, a pesar de los deseos del Secretario de Seguridad.
LA CIUDADANÍA DEBE SABER
SI EL PRÓXIMO GOBIERNO...