FORO CIUDADANO:
LA DEMOCRACIA Y LA INSEGURIDAD
Publicado en El Heraldo, 5-IX-00
La sociedad hondureña se encuentra sumamente preocupada por el CLIMA DE INSEGURIDAD que se vive en el país, especialmente en los últimos meses, y por el desentendimiento estatal ante un fenómeno que ocupa la atención de los hondureños y que nos angustia a todos. La gente está desesperada y busca soluciones desesperadas: acude, quien puede pagar por ella, a la SEGURIDAD PRIVADA, como única alternativa para enfrentar la ineficiencia estatal, y al ARMAMENTISMO para defenderse individualmente frente a cualquier amenaza a su integridad y sus bienes; también siente cierta AÑORANZA AUTORITARIA que le lleva a clamar por un endurecimiento de las penas, la reducción de la edad punible, la salida de las Fuerzas Armadas a las calles y, como muestra de su desesperación, a pensar que la solución podría estar en el restablecimiento del servicio militar obligatorio.
El clima de inseguridad y la falta de responsabilidad estatal para enfrentar el fenómeno de manera integral y a largo plazo, están estimulando en la sociedad hondureña soluciones QUE PUEDEN LLEGAR A SOCAVAR el proceso de construcción democrática que estamos desarrollando. De ello se valen sectores interesados y políticos irresponsables para MANIPULAR LA DESESPERACIÓN CIUDADANA y aprovechar la coyuntura a fin de promover un retroceso autoritario que termine frenando los logros alcanzados hasta ahora.
EL DETERIORO
POLÍTICO - INSTITUCIONAL
La situación del país se vuelve más preocupante si consideramos el escandaloso deterioro de tres instituciones clave para el mantenimiento de la seguridad ciudadana, como son: la Policía, las Fuerzas Armadas y los Partidos Políticos , deterioro que hace sentir a la ciudadanía DESPROTEGIDA, INDEFENSA, FRUSTRADA y DESENCANTADA.
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El señalamiento público de policías involucrados en actividades del narcotráfico viene a demostrar la pertinencia de las demandas del Foro Ciudadano, que ha reclamado desde 1997 la importancia de realizar una VERDADERA DEPURACIÓN POLICIAL para que la reforma de esa institución de lugar a una NUEVA POLICÍA que se diferencie SUSTANCIALMENTE de la policía que controlaron los militares durante treinta años. La irresponsabilidad de los tres poderes del Estado, expresada en la RESISTENCIA A EXCLUIR DE LA POLICÍA a aquellos integrantes que todos conocían como corruptos, violadores de los derechos humanos o delincuentes, nos presenta en la actualidad a una Policía desprestigiada institucionalmente cuyo deterioro afecta, de una u otra manera, a los OFICIALES Y AGENTES HONESTOS y con vocación de servicio que hay en la Policía. El deterioro incluye a la Policía Penitenciaria, sustraída del Ministerio de Gobernación e insertada en el Ministerio de Seguridad que se creó y comenzó a funcionar desde finales de 1998, la cual ha experimentado un desgaste acelerado que se expresa en el incremento de las denuncias de violaciones de los derechos humanos y de actividades de corrupción y delincuencia relacionadas con el tratamiento de las personas privadas de libertad. La Policía de Hacienda es otra muestra de corrupción extrema que nos ofende y que cuestiona la legitimidad del mismo Ministerio de Seguridad.
El escándalo de extravíos millonarios y manejo poco transparente de los fondos del Instituto de Previsión Militar (IPM), los cuales provienen mayoritariamente DE LOS IMPUESTOS QUE PAGAMOS los ciudadanos de este país, escándalo en el que se involucra a militares activos y en retiro, se suma a la denuncia de tráfico de armas vinculado a la Armería, para mostrar el deterioro creciente de otra institución del Estado que se resistió siempre a la realización de una depuración que pusiera fin al señalamiento público de enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad, actividades delictivas, apropiación de recursos públicos, pago de planillas fantasmas, etc. La falta de voluntad política de los civiles para realizar una función verdaderamente contralora de los RECURSOS PÚBLICOS utilizados por los militares, establecer el tamaño de las Fuerzas Armadas en tiempos de paz, reglamentar el servicio militar voluntario y exigirle cuentas a los responsables del manejo de la institución armada, se suman a la AUSENCIA DE AUTOCRÍTICA por parte de las Fuerzas Armadas para reconocer los errores del pasado y PROPONER un plan de recomposición y depuración institucional que les permita recuperar el respeto y la admiración de una sociedad que SIGUE VIÉNDOLAS CON RECELO Y DESCONFIANZA. La actitud de algunos integrantes de la institución armada de buscar culpables de su descalabro en los civiles, sean éstos políticos o dirigentes sociales, es una muestra más de su resistencia a aceptar que la causa de su deterioro ESTUVO Y SIGUE ESTANDO dentro de la institución.
Los partidos políticos se han vuelto promotores de la situación de inseguridad que se vive en el país, sea de manera directa, a través de los militantes que integran las instancias estatales, o a nivel de los miles de precandidatos que se disputan desvergonzadamente las mejores oportunidades para obtener la SOMBRA PROTECTORA de los hombres fuertes y obtener los mejores puestos de elección popular o los mejores cargos dentro de la administración publica.
Todos ellos SE HAN CONFABULADO para desnaturalizar a las dos instituciones señaladas expresamente por las Leyes del país como defensoras de la sociedad: el Ministerio Público y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos; aprobaron o están a punto de aprobar una Ley de Policía y Convivencia Social que es una fiel reproducción de la DEFORMACIÓN AUTORITARIA DE LA SEGURIDAD; están evadiendo la responsabilidad de aprobar una auténtica reforma judicial que termine con la POLITIZACIÓN del nombramiento de los integrantes de todo el poder Judicial; y se atreven a sugerir la posibilidad de un retorno a un servicio militar obligatorio cuyo fin último es el FORTALECIMIENTO de las Fuerzas Armadas.
Esto se produce en medio de campañas preelectorales millonarias, de cuyos fabulosos recursos, generalmente SE DESCONOCE LA PROCEDENCIA. Esto es así porque el Estado no realiza acciones de control y exigencia de cuentas sobre los dineros de la deuda política, los cuales deberían ser suficientes para financiar tales campañas. El espectáculo se vuelve más deprimente al ver la forma atropellada en que funcionarios, exfuncionarios y militantes, viejos o nuevos, se disputan los cargos que les garantizarán LA EVASIÓN DE LA JUSTICIA Y DEL CONTROL CIUDADANO por acciones delictivas que hayan realizado, centrándose las PREFERENCIAS en las candidaturas a diputados al Congreso Nacional y al Parlamento Centroamericano. El objetivo último de estos políticos está en alcanzar la INMUNIDAD/IMPUNIDAD que les concede la sola inscripción en las planillas electorales.
EL DETERIORO
DE LA SITUACIÓN REGIONAL
La situación regional parece ir acumulando un conjunto de tensiones que en cualquier momento podrían convertirse en conflictos interestatales o regionales. La reacción natural de los POLÍTICOS QUE SE DESENTENDIERON SIEMPRE de los temas de defensa como responsabilidad esencialmente civil, o de aquéllos que se han inclinado por la SOLUCIÓN VIOLENTA DE LOS CONFLICTOS, ha sido la de pedir un reforzamiento presupuestario de las Fuerzas Armadas, sobre las cuales NO EXISTE TODAVÍA UN VERDADERO CONTROL CIVIL. Otros, ignorando que vivimos en una democracia que promueve valores participativos ESENCIALMENTE CIVILES, y soluciones pacíficas de los conflictos en los cuales asumen un protagonismo central el MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES y la SOCIEDAD CIVIL, claman por el retorno al servicio militar obligatorio para que los jóvenes demuestren en cualquier conflicto su "profundo amor" por la patria. Curiosamente, SE COMIENZA A COLOCAR EN LA OPINIÓN PÚBLICA el tema del retorno al servicio militar obligatorio y se presentan resultados de sondeos o encuestas, de por sí sumamente DESPRESTIGIADAS, en los que los ciudadanos claman, supuestamente, por la pronta prestación de un servicio tantas veces cuestionado.
EL FORO CIUDADANO
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