PLANTEAMIENTO PUBLICO DEL FORO CIUDADADANO
(EH,18-X-99 y T. 19-X-99)
LA REPRESIÓN ES UN MAL SÍNTOMA...
¿ESTAMOS RETROCEDIENDO?
El día 12 de octubre se realizó una marcha anunciada con mucha anticipación por los dirigentes indígenas, la cual recibió la solidaridad de diversos grupos sociales que participaron en su organización y ejecución. El OBJETIVO PRINCIPAL iba dirigido contra la ratificación de la reforma al artículo 107, cuya aprobación se había realizado en una primera legislatura en el Congreso Nacional, en una maniobra que fácilmente podría calificarse de TORPE, EXCLUYENTE E INNECESARIAMENTE CONFRONTANTIVA con los grupos potencialmente afectados. La naturaleza diversa de los participantes hizo que se incluyeran otros objetivos en la manifestación, dentro de los cuales, la lentitud de la reconstrucción era un OBJETIVO OBLIGADO. De ahí que podamos decir que la manifestación iba dirigida, FUNDAMENTALMENTE, CONTRA EL PODER LEGISLATIVO y, tangencialmente, contra los poderes Ejecutivo y Judicial.
Los resultados de la confrontación entre manifestantes y policías, originada por la ANTIDEMOCRÁTICA DISPOSICIÓN de impedirle a los manifestantes la LIBRE CIRCULACIÓN garantizada por la Constitución de la República, dio como resultado un buen saldo de manifestantes heridos de bala y garrote, un saldo de policías heridos de piedra, UN PRESIDENTE CON UNA IMAGEN MALTRECHA ante la opinión pública nacional e internacional, una POLICÍA MILITARIZADA, SIN PREPARACIÓN Y PELIGROSAMENTE AUTONOMA, una Ministra de Seguridad TOTALMENTE DESENTENDIDA de su responsabilidad, un Director del Instituto Nacional Agrario (INA) con MUCHA HABILIDAD PARA MANEJAR LA PRESIÓN, y un CONGRESO BIEN LIBRADO con el acuerdo de no ratificar la reforma en esta segunda legislatura.
LA LAMENTABLE SITUACIÓN ECONÓMICA
Y SOCIAL
El país presenta una situación crítica agudizada por el azote del huracán Mitch, las lluvias del nuevo invierno, la lentitud de la reconstrucción, la ausencia de transformación, la indefensión de la ciudadanía, la indiferencia de los políticos, la corrupción generalizada, la falta de oportunidades, el desempleo galopante, la crisis financiera y tantos otros males que aquejan a la ciudadanía hondureña.
Si vemos la situación de esta manera, debemos concluir que ES NATURAL QUE LA GENTE PROTESTE, reclame, se indigne y exprese de alguna manera su descontento y desesperación. Lo que NO ES NATURAL es que los poderes del Estado sean INCAPACES DE PREVER las causas y las consecuencias de la inconformidad social, y que esperen hasta que la situación haya hecho crisis para salirle al paso. Tampoco es natural que el poder Legislativo sea INCAPAZ DE ARTICULAR CONSENSOS alrededor de las enmiendas constitucionales y de la emisión y modificación de leyes; y, lo que es más, que el poder Ejecutivo sea INCAPAZ DE MANEJAR CON HABILIDAD la protesta social.
LA PROTESTA INDÍGENA
En los últimos años hemos observado un INCREMENTO DE LOS RECLAMOS provenientes de los indígenas, los cuales han planteado sus demandas utilizando diversos medios a su alcance que van desde los canales institucionales normales hasta la movilización, incluyendo marchas, plantones, huelgas de hambre y expresiones públicas de repudio. La opinión pública, por su parte, se debate entre la ACEPTACIÓN DE SU DERECHO AL RECLAMO y el RECHAZO CUANDO TRASPASAN EL LIMITE que supone un país de leyes. Sobre el reclamo indígena el FORO CIUDADANO plantea lo siguiente:
*NO ES NUEVO, es ancestral, pero en los años noventa y más específicamente con la celebración de los 500 años del descubrimiento, adquiere mayor coherencia y consistencia.
*ES JUSTO (reclaman tierras, servicios, seguridad jurídica) porque reclaman derechos que les han sido sistemáticamente negados por el Estado.
*ES SIMILAR a la de otros grupos y sectores de la sociedad (campesinos, pobladores, misquitos, garífunas) que, al igual que ellos, son esencialmente pobres.
LAS VERDADERAS DIVISIONES EN NUESTRO PAÍS
Los indígenas son pobres no por el hecho de ser indígenas; ellos y los otros sectores de la sociedad son pobres porque VIVEN EN UN PAÍS INJUSTO. Honduras no se divide en indios y ladinos, negros y blancos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, liberales y nacionalistas. Honduras se divide entre los que queremos TRANSFORMARLO PARA VOLVERLO MAS JUSTO Y EQUITATIVO, y los que se oponen a ello; entre los que queremos una Honduras moderna, MAS DEMOCRÁTICA (más representativa y más participativa), menos pobre y con más acceso a la salud, educación y vivienda, y aquéllos que QUIEREN CONSERVAR EL STATUS ACTUAL, el viejo país, las antiguas reglas del juego, el esquema político excluyente y el antiguo esquema electoral. En resumen, los hondureños nos dividimos entre los que queremos un NUEVO PAÍS (más equitativo, tolerante, pluralista y respetuoso de las diferencias) con un NUEVO LIDERAZGO que entienda el reclamo social; y los que se aferran al viejo país, con sus incontables vicios y deformaciones y con un LIDERAZGO ATRASADO, AUTORITARIO, VERTICAL Y EXCLUYENTE.
LA TORPEZA OFICIAL
Cuando se analiza LO MAL QUE RESULTO PARA EL PRESIDENTE de la República una protesta de la que NO ERA EL BLANCO PRINCIPAL, se puede concluir que no acepta, o no tiene quién le de, consejos oportunos EN MATERIA DE SEGURIDAD y de CONVENIENCIA ESTRATÉGICA; que no tiene quién le presente un listado de escenarios posibles para seleccionar la alternativa más adecuada, y le recuerde que EL DERECHO A LA LIBRE CIRCULACIÓN está contemplado en la Constitución de la República. El Presidente debió haber girado instrucciones con mucha anterioridad a su GUARDIA ESPECIAL DE SEGURIDAD para que resguardara la Casa Presidencial desde adentro y con mucha discreción para no provocar innecesariamente a los manifestantes; también debió haber instruido a la MINISTRA DE SEGURIDAD para que le presentara un PLAN ESPECIAL que garantizara los derechos a los manifestantes, vecinos, transeúntes y conductores, y asegurar los edificios y monumentos públicos. Sobre todo, el Presidente debió ORDENARLE A SUS SUBALTERNOS QUE NO DEBÍAN HACER USO DE LA FUERZA, a menos que la situación fuera realmente incontrolable y que recibieran una orden expresa para hacerlo, y ANUNCIAR CON ANTICIPACION que recibiría con mucho gusto a una representación de los manifestantes.
UN MINISTERIO DE SEGURIDAD
QUE NO FUNCIONA
La sociedad hondureña vive un creciente clima de inseguridad, asociado al incremento de la delincuencia y a la acumulación de problemas y reclamos sociales que el Estado no ha podido resolver. Por ello, existe la demanda constante de la ciudadanía por la formulación de una política de seguridad de la que se ha desentendido el gobierno y cuya urgencia no parece entender la Ministra de Seguridad. Si no hay una política de seguridad INTEGRAL, COHERENTE, CIENTÍFICA Y BASADA EN LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA, no es posible transformar la antigua policía porque el instrumento cambia, únicamente, cuando cambia la función y se transforma la concepción sobre su naturaleza y misión.
La creación del Ministerio de Seguridad en 1998, GENERO MUCHAS EXPECTATIVAS en la sociedad civil. Se creyó que, por fin y luego de tantos años, habría una institución del Estado que se encargaría de velar por la seguridad de los ciudadanos, ya que los militares y la policía militarizada de ese entonces, se encargaron de velar por la SEGURIDAD DEL ESTADO en contra de la SEGURIDAD DE LOS CIUDADANOS.
En ese entonces, la sociedad hondureña contaba con dos importantes instituciones estatales encargadas de PROTEGER Y DEFENDER LOS DERECHOS de los hondureños y, ambas, fueron impulsadas por los dos presidentes anteriores: el COMISIONADO NACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS en el gobierno del Presidente Callejas y el MINISTERIO PUBLICO en el gobierno del Presidente Reina. El FORO CIUDADANO, al igual que muchas organizaciones de la sociedad civil, esperaban que el Ministerio de Seguridad, creado expresamente para darle forma a la transición policial, fuera una institución AL SERVICIO DE LA CIUDADANÍA, como ocurre en los países civilizados, pero pronto se dio cuenta que dicha institución era en realidad un Ministerio de Policía y, más específicamente, de Policía Preventiva, porque LA MINISTRA NO TIENE NINGUNA IDEA acerca de lo que debe ser un Ministerio de Seguridad y, mucho menos, de su obligación de garantizar la seguridad de la ciudadanía. Fue LAMENTABLE el papel que desempeñó, luego de los sucesos del día de la hispanidad, limitándose a leer públicamente un listado de nombres que no decían nada a la ciudadanía y sin pronunciar siquiera frases de disculpa hacia los ciudadanos que resultaron heridos o golpeados por una policía a la que SUPUESTAMENTE CONTROLA.
LA POLICÍA SIGUE SIENDO UN PELIGRO
La Policía, sin depuración ni reorganización estructural y formativa, TIENDE A VOLVER A SER LA MISMA y a regresar al punto de partida, pero ya sin la matriz militar que la generaba, por lo que, sin elementos externos que la controlen, tiende a reproducir la misma raiz pero en forma autónoma y con dinámica propia. La policía, sin fuerzas ni resistencias externas a ella que la obliguen a transitar por el camino correcto (el CONASIN brilla por su ausencia), tiende a remilitarizarse por sí misma, provocando acciones o reacciones tan lamentables como la del día de la hispanidad. En esa ocasión, la Policía enfrentó la manifestación con un NIVEL DE FUERZA SUPERIOR A LA ACCION RECIBIDA, lo que nos lleva a sacar las siguientes conclusiones:
*Es LA MISMA POLICÍA DEL PASADO, lo que indica que sigue siendo la policía militarizada que aterrorizaba a los ciudadanos con su prepotencia y su salvajismo.
*Dio una RESPUESTA MILITAR A LA MANIFESTACIÓN y no una respuesta policial, lo que significa que trató a los manifestantes como enemigos y no como objeto de su servicio.
*Evidenció un POBRE MANEJO DE UNA SITUACIÓN DE CRISIS, lo que indica que no estaba preparada para hacerlo y que, por ello, representa un peligro para la seguridad de la ciudadanía.
*Cambió rápidamente su función de CONTENCIÓN, DISUASION Y DEFENSA, por una función provocadora, agresiva y persecutoria.
*Esta no es la policía que el país necesita ni la policía que la ciudadanía demanda. Por lo tanto, hay que depurarla, reformarla y CAMBIARLA.
EL PRESIDENTE SE DEBILITA
En los últimos meses se ha producido un DEBILITAMIENTO CRECIENTE del gobierno debido a la pérdida de control del presidente sobre las precandidaturas y el activismo electoral de su partido, y sobre el principal partido de oposición. Lo anterior ha provocado el incremento de la intolerancia ante la INCAPACIDAD para CONVOCAR AL CONSENSO, GENERARLO y MANTENERLO.
Cuando el gobierno necesita que LA POLICÍA LO DEFIENDA DE LOS CIUDADANOS es porque no ha podido articular su relación democrática con los gobernados y porque no ha podido generar ni articular el consenso social que supone la cultura democrática. Esta incapacidad del gobierno para generar consenso empuja a la policía a privilegiar su rol represivo en menoscabo de su rol preventivo y la convierte en brazo represivo y ÓRGANO VIOLENTO Y ANTIDEMOCRÁTICO de un gobierno cada vez más INEFICIENTE E INTOLERANTE.
Cuando el gobierno se debilita, casi inevitablemente, tiende a volverse más intolerante. Y cuando aumenta su intolerancia, se acrecienta su vocación represiva. Eso es, exactamente, LO QUE ESTA OCURRIENDO EN HONDURAS.
Tegucigalpa, octubre de 1999.