Hoy que estamos a punto de concluir uno de los
procesos electorales más largos, costosos y agresivos de los veintiún años que han
transcurrido desde la transición a la democracia, el cual, además, es el primero del
siglo XXI, conviene reflexionar un poco sobre lo que significa EJERCER EL DERECHO A
ELEGIR y, sobre todo, cuidar que nada ni nadie interfiera para que nosotros,
ciudadanas y ciudadanos de este país, EJERZAMOS ESE DERECHO SIN NINGÚN COMPROMISO,
más que con la democracia, y sin ninguna concesión más que a nuestros principios.
El voto de cada uno de los hondureños, de cualquier rincón del país,
género, nivel educativo o socioeconómico, VALE DEMASIADO para otorgarlo sin mayor
REFLEXIÓN, SELECCIÓN o EXIGENCIA de nuestra parte:
- Debemos REFLEXIONAR sobre el TIPO DE LIDERAZGO POLÍTICO que necesita
nuestro país en este momento. Pensar por un instante, más allá de nuestros sentimientos
de simpatía o rechazo, y de nuestra adhesión o inclinación por uno u otro partido de
los que participan en el proceso electoral, si los candidatos a presidente, diputados o
alcaldes LLENAN LOS REQUISITOS de modernidad, capacidad, visión de largo plazo,
trabajo en equipo, tolerancia, respeto al adversario, relación con sociedad civil y
disposición a debatir con altura los grandes temas nacionales.
- Es importante que SELECCIONEMOS A AQUELLOS CANDIDATOS QUE ESTÉN MÁS PREPARADOS
para sacar adelante a nuestro país, en una época marcada por la globalización, la
inseguridad nacional e internacional, la crisis económica, la indefensión ciudadana y el
cierre de oportunidades. Para seleccionar mejor, debemos diferenciar a los candidatos de
la modernidad, de los candidatos del atraso; a los que miran hacia el futuro, de los que
miran hacia el pasado; a los que ven el país en el contexto mundial, de los que ven el
país en sus características más particulares.
- Para estar SEGUROS DE NUESTRA SELECCIÓN, oigamos con atención lo que dicen,
hacen y ofrecen los candidatos; reflexionemos si manejan los temas que mencionan; si
realmente entienden de lo que están hablando y si mantienen un discurso coherente. Si
hablan únicamente para parecer modernos, para que oigamos que usan los conceptos que la
ciudadanía y la comunidad internacional espera de ellos, y para hacernos creer que son
los líderes que el país necesita. Distingamos a los que se disfrazan de pobres, de
hombres de pueblo y de salvadores de nuestro país, y, después de ello, EXIJAMOS
PLANES DE GOBIERNO y visión de país integral y de largo plazo.
La ciudadanía debe estar consciente de la importancia de elegir a los
mejores hombres y mujeres para que dirijan el país en los próximos años. SI ELEGIMOS
BIEN, podemos tener una esperanza de que las cosas puedan cambiar para mejorar; de que
se hagan las reformas que el país necesita con urgencia y de que se combatan los grandes
problemas que nos aquejan, como la pobreza, la inseguridad, la corrupción, la crisis
productiva y la ineficiencia. SI ELEGIMOS MAL, podemos estar seguros que el país
continuará a la deriva, que los problemas aumentarán y se profundizarán, y que las
cosas empeorarán en lugar de mejorar.
Por eso debemos defender nuestro derecho a elegir y NO PERMITIR QUE
OTROS LO HAGAN POR NOSOTROS. Acudir a ejercer el voto es un importante punto de
partida para elegir a los mejores entre todos los candidatos. Para lograrlo, la
ciudadanía tiene que CUIDARSE DE LAS PRESIONES:
- No debe permitir que el Tribunal Nacional de Elecciones le impida ejercer el derecho al
voto, sacándolo de los listados electorales.
- No debe votar por los CANDIDATOS DE SU PARTIDO, si éstos no llenan sus
expectativas y no despiertan su simpatía.
- No debe votar por el PARTIDO DE SU FAMILIA, si no le satisfacen sus candidatos.
- No debe votar por el PARTIDO DEL JEFE O DEL PATRONO, sino por sus propios
candidatos, sin importar a qué partido pertenecen.
- No debe permitir que nadie le diga POR QUIÉN DEBE VOTAR.
CUANDO EL CIUDADANO ESTÉ FRENTE AL VOTO
DEBE RECORDAR:
- Lo mucho que le costó a la sociedad hondureña transitar a la democracia y dejar atrás
un pasado autoritario en el que se negaba a la ciudadanía su derecho a votar y,
consecuentemente, su derecho a elegir.
- Lo importante que es para el país que la democracia promueva los valores de la
tolerancia, el respeto a las diferencias, el pluralismo y la disposición al debate, para
que los hondureños y hondureñas no se sigan distanciando por motivos partidarios en cada
proceso electoral.
- Lo urgente que es para el país que se fortalezca el Estado de Derecho, para que no haya
más impunidad y para que la gente no se sienta indefensa ante el poder y la
arbitrariedad.
- Lo nocivo que es para la democracia que las instituciones más importantes de nuestra
democracia, estén dirigidas por personas que representan el pasado en la forma de hacer
política y que no asumen ni entienden el significado de los valores democráticos.
- Lo importante que es para la democracia reformar las instituciones más deterioradas y
desfasadas, como el Tribunal Nacional de Elecciones, el Congreso Nacional y la Corte
Suprema de Justicia.
- La necesidad de elegir autoridades que sean transparentes en su gestión administrativa
y que le rindan cuentas a la ciudadanía sobre la forma en que administran los recursos de
la sociedad.
- Lo importante que es para la democracia un liderazgo político que entienda la
importancia de la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, y la
necesidad de su incorporación para compartir responsabilidades.
AL MOMENTO DE VOTAR
LA CIUDADANÍA DEBE ESTAR CONSCIENTE
- Que ahí, frente al voto, es un CIUDADANO LIBRE de cualquier atadura o compromiso
para elegir a los mejores candidatos.
- Que al elegirlos les concede su REPRESENTACIÓN, lo que significa que los
compromete a rendirle cuentas y se compromete a exigírselas.
- Que con su voto puede elegir bien o elegir mal, y de eso dependerá la CALIDAD DE
VIDA Y DE DEMOCRACIA que tendremos durante los próximos cuatro años.
Por eso, ciudadanas y ciudadanos hondureños, en el momento mismo de
votar:
¡REFLEXIONA,
SELECCIONA Y
PREPÁRATE PARA EXIGIR!