FORO CIUDADANO
31 de enero del 2001
forociu@hotmail.com
EL PAÍS NECESITA CON URGENCIA
UNA NUEVA FORMA DE HACER POLÍTICA
El año 2001 se ha iniciado con una calma relativa que poco tiene que
ver con la agitación producida en los últimos tres meses del año 2000 en los cuales
afloró, se desarrolló y se pospuso la CRISIS POLÍTICO-INSTITUCIONAL, una de las
más graves de los veinte años del proceso de construcción democrática de nuestro
país, sin minimizar las amenazas de ruptura del orden constitucional en la década de los
ochenta. La crisis puso en evidencia aspectos negativos del sistema electoral y de la
cultura política, pero también presentó aspectos positivos que han restituido la
confianza en un proceso democrático que parecía estancarse y comenzar a retroceder de
manera alarmante. Hoy que estamos a punto de reiniciar la actividad electoral, es
importante detenernos a REFLEXIONAR SOBRE LO QUE HA PASADO, medir sus
consecuencias, sacar las lecciones correspondientes y prepararnos para impedir que
esa historia se repita.
EL SIGNIFICADO DEL VOTO CIUDADANO
EN LAS ELECCIONES INTERNAS
- El tema de la nacionalidad de un precandidato presidencial y el recurso al
ultranacionalismo para inclinar las preferencias electorales, NO LOGRARON CONVENCER A
LA CIUDADANÍA la cual evidenció con su voto una madurez superior a la de los
políticos tradicionales que quisieron manipularla.
- Su intención de voto no se vio afectada por el intento manipulador de ciertos
periodistas, particularmente de radio, que pregonaban y tenían convencidos a más de un
político incauto, que eran capaces de "quitar y poner Presidentes".
- La ciudadanía supo expresar con su voto el rechazo a la arbitrariedad, a la falta de
ética en la política y a aquéllos que olvidaron la apreciación cultural básica de que
el sostenimiento de la palabra empeñada es el eje que define LA INTEGRIDAD DE UN
CIUDADANO.
- Los dirigentes del partido gobernante que comprometieron a su partido con una estrategia
de persecución desfasada y antidemocrática, quedaron evidenciados como LOS GRANDES
PERDEDORES DE LAS ELECCIONES INTERNAS y, de continuar manipulando al partido, pueden
llegar a ser los responsables directos de una derrota electoral sin precedentes en las
próximas elecciones.
- Un alto porcentaje de ciudadanos liberales EXPRESÓ SU DESACUERDO con la
política de las autoridades de su partido, absteniéndose de ir a votar o votando en las
elecciones internas de los nacionalistas. Ambas situaciones, colocadas en el ambiente
confrontativo que les había precedido, evidencian la insatisfacción de un fuerte sector
del partido Liberal.
- La ciudadanía independiente expresó su rechazo a las prácticas tradicionales de la
política criolla y, al igual que la juventud, fluyó con fuerza a las urnas A VOTAR EN
CONTRA, a apoyar a quien vieron como víctima y a identificarse con quien demostró
coraje, perseverancia y firmeza para enfrentar la arbitrariedad del poder.
- El precandidato nacionalista, CONVERTIDO EN VÍCTIMA POR LOS DIRIGENTES DEL PARTIDO
GOBERNANTE, evidenció mayor habilidad que sus perseguidores, al diseñar una
estrategia de última hora que logró revertir la pasividad de las elecciones internas de
los liberales, conmover a la ciudadanía con su inclinación por la vía pacífica,
convencer a sus seguidores que votar por otra persona era votar por él, y desmantelar la
escasa base de sustentación de sus oponentes partidarios.
- Los resultados de los comicios internos fueron la expresión de la emotividad que
produjo una tardía y desafortunada estrategia electoral por parte de dirigentes
políticos que subestimaron el grado de madurez de la ciudadanía hondureña.
EL COSTO POLÍTICO Y SOCIAL
DE LA CRISIS POLÍTICA - INSTITUCIONAL
- El Partido Liberal apareció ante la ciudadanía como un partido que buscaba DESESPERADAMENTE
CONSERVAR EL PODER, aunque para ello tuviera que pasar por encima de la ley, de la
ética y de su propia doctrina liberal. Se evidenció como perseguidor cuando siempre
había sido el perseguido; como antidemocrático cuando se había preciado de ser el más
democrático de todos los partidos; como "cachureco" cuando este calificativo
había sido monopolizado por el partido Nacional; y como conservador cuando siempre ha
enarbolado la bandera reformista y progresista de sus viejos líderes.
- El principal precandidato del partido Nacional, por el contrario, apareció como el
perseguido, el acosado, el difamado, el que respetaba las instancias legales y los
procedimientos pacíficos, en suma, como la víctima del partido gobernante. A ello se
sumaba la simpatía y la fuerza modernizante de su imagen dentro de un partido atrasado,
deteriorado, desgastado y desconcertado ante tantas derrotas electorales. Se sumaba
también un ESTILO DIFERENTE DE HACER POLÍTICA, de acercamiento a la sociedad
civil, mientras el partido Liberal se alejaba con hostilidad; de disposición a escuchar
consejos, propuestas y críticas, mientras el partido gobernante las rechazaba con
prepotencia.
- La llamada guerra de las nacionalidades obligó al Movimiento Arriba Honduras a
desarrollar una estrategia defensiva que sustituyó el trabajo de elaboración de
alternativas en torno a un plan de gobierno. El partido Liberal, por su parte, impulsó
una estrategia ofensiva que anuló su capacidad de propuesta, incluido el novedoso
planteamiento sobre el poder ciudadano de uno de sus precandidatos, y lo sumergió en un
proceso de desgaste, todo lo cual terminó afectando a la ciudadanía que esperaba una
sustancial oferta electoral por parte de los diferentes aspirantes presidenciales.
- Un costo social muy alto tiene que asumir el Tribunal Nacional de Elecciones que ha
salido del proceso como LA INSTITUCIÓN ESTATAL MÁS DESPRESTIGIADA por su
politización sectaria, el irrespeto de algunos de sus integrantes hacia la ciudadanía,
la impunidad de su actuación y la ausencia de rendición de cuentas por su desempeño. El
lamentable papel del Presidente de ese organismo electoral, la utilización de un lenguaje
vulgar y la ostentación de una actitud irrespetuosa ante la ciudadanía, de la que es
simplemente un servidor público, desprestigia también a la institución que lo nombró,
la Corte Suprema de Justicia, institución con similar proceso de deterioro y pérdida de
credibilidad, cuyos integrantes evidenciaron su sometimiento partidario y la carencia de
la dignidad y majestuosidad inherentes a su cargo.
- Un costo social muy alto TENDRÁ QUE PAGAR LA DEMOCRACIA CRISTIANA por haber
permitido que los compromisos personales de sus dirigentes se antepusieran al papel
fundamental que debió desempeñar ese partido para detener a tiempo un proceso que
dañaría tanto la credibilidad de la política, el proceso democrático y la imagen del
país. La Democracia Cristiana, como partido, quedó evidenciada como cómplice de la
arbitrariedad y como SOCIA MENOR PERO DE FIDELIDAD INDISCUTIBLE HACIA EL PODER. Su
papel en la crisis político - institucional fue tan lamentable como los vicios que han
presentado los partidos tradicionales, lo que la evidencia como un apéndice más de un
sistema político notablemente deteriorado.
- Un costo político muy alto TENDRÁ QUE PAGAR HONDURAS al evidenciarse ante
propios y extraños como un país cuyas autoridades no tienen palabra y en el cual los
pactos no tienen fuerza moral, sus instituciones no tienen credibilidad, la opinión
jurídica de prestigiados expertos internacionales no es importante, y en el que EL
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA NO ES RESPETADO POR SU PROPIO PARTIDO ni tiene poder de
convocatoria. El país pagará un costo muy alto cuando la comunidad internacional
desconfíe de la buena fe y de la voluntad de un gobernante para firmar tratados, acuerdos
o convenios en los que se pone a prueba la credibilidad de los dirigentes e instituciones
de un país.
- De la misma manera tendrán que pagar un costo muy alto los dirigentes políticos QUE
NO HAGAN UNA LECTURA CORRECTA DE LOS RESULTADOS ELECTORALES y de la voluntad de la
ciudadanía expresada en su voto. Será muy alto para los que quieran autoengañarse y
terminen creyendo sus propias mentiras y la versión que manejan para tranquilizar o
estimular a sus seguidores. Será muy alto también para los que crean que el triunfo
está seguro y que no hay que hacer mayores esfuerzos para mantener e incrementar los
votos obtenidos en las elecciones primarias. De la misma manera, pagarán muy caro los que
crean que ganarán las elecciones generales con las viejas glorias de sus partidos y con
el listado de aciertos y desaciertos con que gobernaron el país en el pasado, olvidando
que la ciudadanía espera de ellos QUE LE OFREZCAN UN FUTURO que supere el
dramatismo, la desprotección y la exclusión que caracteriza su presente.
LO QUE ESPERA LA CIUDADANÍA:
UNA NUEVA FORMA DE HACER POLÍTICA
Lo más importante de las recientes elecciones primarias es el RECHAZO
CIUDADANO A LA FORMA TRADICIONAL DE HACER POLÍTICA, sustentada en la costumbre
antidemocrática de la zancadilla, la intimidación, la degradación de los métodos de
ataque, el servilismo, el oportunismo, la compra de voluntades, la utilización arbitraria
del poder, la manipulación partidaria de la opinión pública y tantas otras
características del sistema político hondureño que creímos que eran parte de un pasado
que a todos nos debe llenar de vergüenza. El mensaje de la ciudadanía ha sido claro para
todos los políticos: QUEREMOS UNA NUEVA FORMA DE HACER POLÍTICA, lo que significa
respeto a las reglas del juego, libertad para decidir únicamente con el voto, respeto de
los servidores públicos a la ciudadanía, integridad en el ejercicio de la política,
verdadera preocupación por los problemas del país, mayor disposición a escuchar lo que
la sociedad civil espera de ellos, instituciones estatales con credibilidad, propuestas
claras, coherentes y responsables, y, sobre todo, evidencias concretas de que SON LOS
POLÍTICOS QUE LA SOCIEDAD HONDUREÑA NECESITA al introducirnos a un nuevo siglo y un
nuevo milenio con gigantescos problemas económicos, sociales, institucionales y
culturales.
Muy buenos indicios se comienzan a observar en el Congreso Nacional al
aprobar una reforma judicial que inicia el camino para transformaciones más profundas en
el sistema de administración de la justicia; existe un excelente ambiente para impulsar
la reforma político electoral que la democracia demanda con urgencia, y sería muy
beneficiosa para la imagen y la credibilidad del Poder Legislativo la introducción de
reformas que garanticen su modernización y democratización. Es en ese poder del Estado
en donde los partidos políticos tienen la oportunidad de DEMOSTRAR SU INTERÉS POR LA
TRANSFORMACIÓN del país y su disposición a impulsar una nueva forma de hacer
política.
La ciudadanía hondureña espera de aquéllos que aspiran a gobernar NUESTRO
PAÍS que actúen con responsabilidad, transparencia y verdadero espíritu
democrático durante el actual proceso electoral. Por ello EL FORO CIUDADANO plantea
que es urgente para la tranquilidad de la ciudadanía:
- Que el partido Liberal ACATE EL MANDATO CIUDADANO EXPRESADO EN LAS URNAS en
relación con la inscripción de Ricardo Maduro; que cambie radicalmente la estrategia
desarrollada para las elecciones internas y que pueda convertirse, de esa manera, en un
verdadero contendiente; que transforme su agresividad personal en agresividad propositiva;
y que sea capaz de transmitir a la ciudadanía UNA VISIÓN VERDADERAMENTE LIBERAL DE
GESTIÓN Y CONDUCCIÓN DEL PAÍS.
- Que el partido Nacional desarrolle y fortalezca la actual TENDENCIA DEMOCRATIZADORA Y
MODERNIZANTE, manteniendo la distancia de los sectores tradicionales que no pudieron
insertarlo ganancioso dentro del proceso democrático, construyendo para él una nueva
imagen, un nuevo papel y una nueva visión.
- Que se concerte con la mayor brevedad un PROYECTO DE PAÍS entre los partidos
políticos y la sociedad civil para asegurar un esfuerzo de transformación que tenga
continuidad y que sea sostenible en el largo plazo.
- Que los candidatos a Presidente, Diputados, Alcaldes y Regidores SE ACERQUEN A LA
SOCIEDAD CIVIL para saber qué espera ésta de ellos; que formulen planes de gobierno
que respondan a las necesidades de la ciudadanía y del país; y que se comprometan
a impulsarlos como partido, al margen de los resultados electorales.
- Que se proceda a aprobar en el Congreso Nacional una REFORMA POLÍTICO
ELECTORAL consensuada con la sociedad civil, que responda al clamor de la ciudadanía,
que elimine la interferencia partidaria en los organismos electorales, que vuelva
transparentes los procesos electorales, que los candidatos representen realmente a la
ciudadanía, que se mantenga la distancia entre partido y gobierno y que la
actividad electoral no sea un freno para el ejercicio de la gestión administrativa.
- Que el Congreso Nacional RATIFIQUE A LA MAYOR BREVEDAD LA REFORMA JUDICIAL que
tanto ha demandado la ciudadanía, para que se proceda a la pronta elaboración de la ley
correspondiente.
- Que la ciudadanía en general y la sociedad civil en particular reivindiquen la
importancia de un criterio político independiente que sirva para cuestionar los excesos
de los aspirantes, rechazar los discursos vacíos de contenido, reclamar propuestas
concretas, exigir respeto por parte de los irrespetuosos, y demandar mayor participación.
- Que los diferentes candidatos RINDAN CUENTAS A LA CIUDADANÍA sobre la PROCEDENCIA
DE LOS RECURSOS con que financian sus campañas, que los organismos contralores del
Estado cumplan con sus funciones y que también rindan cuentas sobre su desempeño.
- Que los medios de comunicación desempeñen su función DE INFORMAR CON OBJETIVIDAD,
PROFESIONALISMO E INDEPENDENCIA, y asuman la responsabilidad de vigilar y controlar la
actuación pública de los políticos, estimulando el debate de ideas y propuestas sobre
la forma en que piensan gobernar nuestro país.
- Si el país es nuestro, si lo público es nuestro, las ciudadanas y los ciudadanos de
este país TENEMOS EL DERECHO Y EL DEBER DE VIGILAR lo que los aspirantes a
gobernarlo quieren hacer con él. De nosotros depende la calidad de país y de democracia
que deseamos construir.