La idea inicial de un proyecto de investigación sobre la prensa y su papel en la construcción de la democracia - cuyo resultado final es este libro -, surgió a principios de 1999, poco después del desastre causado en nuestro país por el huracán Mitch.
En esos terribles momentos, cuando la sociedad entera sufría las consecuencias devastadoras de la catástrofe, un grupo de ciudadanos decidió expresar públicamente su preocupación por las tendencias autoritarias e intolerantes que se advertían en el estilo político gubernamental. La tragedia había generado condiciones que favorecían el centralismo en la gestión pública, estimulando a la vez la concentración de facultades y una indebida ampliación de la jurisdicción política en manos del Poder Ejecutivo. El Congreso Nacional legislaba para ampliar el poder presidencial y aumentar el espacio de la discrecionalidad del gobierno. La urgencia de la crisis relegaba a un segundo plano la preocupación por los controles y la transparencia en las contrataciones y compras del Estado. Y todo esto, en su conjunto, debilitaba el proceso democratizador que la sociedad hondureña impulsaba, generando, al mismo tiempo, peligrosas tendencias de involución política y tentación autoritaria.
Pero, por otro lado, el huracán también había despertado y estimulado fuerzas ocultas dentro de la sociedad, energías dormidas que estaban ahí, como subyacentes, a la espera de un detonante que las activara y pusiera en marcha. Surgieron por doquier organizaciones y grupos que se hicieron cargo de enfrentar la tragedia, movilizando fuerzas hasta entonces desconocidas y formidables que contribuyeron de manera decisiva y oportuna a resolver problemas, superar crisis y afrontar las consecuencias inmediatas del desastre. Esas fuerzas, representadas por organizaciones no gubernamentales, iglesias, juntas de vecinos, patronatos, comités, grupos de solidaridad, asociaciones humanitarias, etc., produjeron una dinámica social insólita y vertiginosa que desembocó, al final de cuentas, en la reactivación real y efectiva de las múltiples organizaciones y sectores que integran la sociedad civil.
En medio del caos y el desconcierto social, el llamado de alerta de aquel grupo de ciudadanos cayó como un rayo en cielo sereno. Muy pocos se habían percatado de los riesgos políticos que el desastre natural traía consigo. Abrumados ante la magnitud de la tragedia, no había mucho espacio para que los hondureños se preocuparan por cuestiones tales como el estilo político y la vocación centralizadora de su gobierno. La reflexión política quedaba relegada a un segundo plano, desplazada por la urgencia de la coyuntura crítica.
Y por eso, la advertencia lanzada sobre el peligro de la involución política y el reforzamiento autoritario, provocó de inmediato la airada reacción del Poder Ejecutivo, confirmando así, con su intolerancia inusitada, la razón que asistía a quienes hicieron la advertencia.
El instrumento utilizado por el Poder político para expresar su furia y descalificar a los críticos, fue la prensa - no toda, por fortuna -, especialmente la prensa corrupta, la misma que a partir de entonces empezó a ser conocida como "prensa tarifada". Con notas informativas previamente acomodadas, comentarios insidiosos y muchas veces groseros, opiniones calculadamente falsas o simples alusiones personales, a menudo calumniosas y vulgares, la prensa "amiga" del gobierno empezó a agredir y "refutar" a quienes osaban discrepar del estilo y voluntad oficiales. Era su forma de defender al presidente y expulsar del escenario a sus críticos, descalificando sus juicios y ofendiendo a quienes se atrevían a compartirlos.
En ese momento, al interior de la sociedad civil, se fue afianzando más la conciencia crítica sobre el rol de la prensa en la construcción de una sociedad democrática. Distintos grupos de presión social, así como numerosos ciudadanos individuales, empezaron a mostrar una real preocupación por lo que estaba pasando : ¿Cuál era la razón que animaba esa inusitada estridencia política de los sectores más corruptos de la prensa local? ¿Qué factores podían explicar esa curiosa metamorfósis en una parte del periodismo doméstico, que le hizo pasar de la valentía e independencia en la década de los años ochenta - en plena crisis político - militar en la región centroamericana - a la subordinación y envilecimiento de ahora? ¿Cuál es y debe ser el rol de los medios de comunicación en una sociedad que vive la transición política desde el reciente autoritarismo hacia la ansiada democracia?
Estas preguntas, válidas y necesarias como son, ameritan respuestas y es preciso buscarlas. Así fue como nació el proyecto de investigación denominado "Prensa, Poder y Democracia", elaborado en el Centro de Documentación de Honduras (CEDOH) y ejecutado por un grupo de cientistas sociales y analistas políticos, adscritos como investigadores asociados al mismo.
En este grupo participaron profesionales de distintas áreas y especialidades, cuyos trabajos aparecen en este libro ya sea en forma de capítulos o a manera de comentarios. Su labor habría sido imposible de no haber contado con la colaboración decidida y valiosa de un pequeño equipo de asistentes, que ayudó en la búsqueda de información y en la preparación de importantes documentos que sirvieron como insumos útiles y oportunos a los investigadores principales. Ese equipo estuvo integrado por los profesionales Isolda Arita, Erick Vagas, Thelma Mejía, Miroslava Meza y Félix Molina, a quienes expresamos de esta forma nuestro reconocimiento y valoración.
De igual manera, dejamos constancia de nuestra deuda con los numerosos periodistas que asistieron y participaron en los distintos encuentros y mesas de análisis que llevamos a cabo durante el desarrollo de este proyecto de investigación. Sus juicios y opiniones fueron de mucho valor para nuestro trabajo y nos ayudaron a conocer mejor el funcionamiento interno del fenómeno, objeto de estudio.
Expresamos, además, nuestro agradecimiento especial a los diversos dirigentes políticos, funcionarios y ex funcionarios, empresarios de los medios de comunicación, líderes religiosos, intelectuales y, por supuesto, destacados periodistas, que accedieron a conceder entrevistas personales o a contestar las preguntas escritas que les hicimos. Sus respuestas y explicaciones nos han sido de mucha utilidad y, sin duda alguna, han contribuido en forma decisiva a enriquecer el contenido de este libro.
Finalmente, debemos anotar aquí que este proyecto de investigación, así como la publicación del libro, no habrían sido posibles sin el decidido apoyo y contribución del Programa de Dinamarca Pro Derechos Humanos para Centroamérica (PRODECA) que, comprendiendo la importancia del tema y su valor real para la democracia hondureña, no vaciló en respaldar esta iniciativa y acompañarla en su esfuerzo financiero. También debemos agradecer la ayuda aportada por la Asociación Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI).
Sin embargo, es necesario aclarar que las ideas y opiniones contenidas en este libro son responsabilidad única y exclusiva de sus autores, cuyos nombres y firmas aparecen en forma transparente respaldando cada capítulo o comentario, y en ningún momento comprometen la posición oficial de PRODECA o la de ASDI.
El Centro de Documentación de Honduras, bajo cuya dirección y amparo se llevó a cabo este proyecto, agradece, una vez más, a todos los que contribuyeron para que resultara exitoso. El CEDOH está seguro que la publicación y difusión de este libro ayudarán a la toma de conciencia sobre un problema que debe preocupar a la sociedad entera y motivar a la reflexión constante: el papel de los medios de comunicación en la construcción y consolidación de la democracia en Honduras.
CENTRO DE DOCUMENTACION DE HONDURAS