Todavía hay siete bancos en problemas

* La Comisión Nacional de Banca y Seguros y el estatal Banco Central deben aplicar la ley con más rigor y evitar casos, como el de BANCORP, que liquidado en septiembre.

Un ejecutivo de un banco declaró que tras el cierre de uno de las 23 instituciones bancarias privadas de Honduras hay todavía siete tienen problemas financieros y que deben resolverlos a la brevedad con un aumento de su capital o bien mediante venta o fusiones con otros bancos nacionales o extranjeros.

Néstor Lardizábal, gerente del Banco de Occidente, dijo que además de la liquidación forzosa del Banco Corporativo (BANCORP) por irregularidades administrativas, hay cuatro bancos más que están perdiendo dinero y tres que incumplen con la adecuación de su capital, según un reporte de diario La Prensa.

El estatal Banco Central de Honduras (BCH) y la Comisión Nacional de Banca y Seguros (CNBS) ordenaron a finales de septiembre la liquidación forzosa de BANCORP y el Congreso Nacional aprobó una Ley Temporal de Estabilización Financiera para evitar una crisis en el sistema bancario del país.

Tras estas medidas, la presidenta del BCH, Víctoria Asfura, y el presidente de la CNBS, Gonzalo Carías, indicaron que se alejaba el peligro de una crisis en el sistema bancario nacional y llamaron a la población a la calma y confianza; sin embargo, los temores entre los ahorrantes e inversionistas persisten.

El más reciente reporte de la CNBS indicó que las 23 instituciones del sistema bancario nacional manejan 29 mil millones de lempiras (2,013 millones de dólares).

Al trascender los problemas del Banco Corporativo y en las dos bolsas de valores que operan en el país, los ahorrantes nacionales retiraron sus depósitos de los bancos pequeños y los trasladaron a los más grandes y sólidos.

Inversionistas nacionales en las dos bolsas de valores de Honduras denunciaron recientemente que el peligro de quiebra de varias empresas, tras los devastadores daños provocados por el huracán Mitch, en octubre de 1998, además de la falta de normas que regulen estas instituciones, generaría la pérdida de sus fondos.

Lardizábal indicó que el Banco de la Producción (BANPRO), propiedad del empresario y político Ricardo Maduro, se fucionó con el Banco Agrícola Comercial de El Salvador y ello le inyectó recursos frescos y una adecuada capitalización.

Una de las instituciones en serios problemas es el Banco de Comercio (BANCOMER) que debe venderse al Banco Agrícola Comercial de El Salvador, tal como lo hizo BANPRO, ya que es tan fuerte que puede comprar a todos los bancos de Honduras, según Lardizábal.

El ejecutivo subrayó que el Banco de las Fuerzas Armadas (BANFFAA) ya mejoró sustanciamente su capital y lo sacó de sus problemas finanieros.

Por su parte, el coronel Daniel López Carbajo, Jefe del Estado Mayor Conjunto y presidente del Instituto de Previsión Militar, que es el propietario de BANFFA, dijo que además de la capitalización se nombrarará a un banquero en la gerencia de esa institución para mejorarla y modernizarla, al tiempo que descartó problemas en el futuro.

BANCORP fue la segunda institución financiera en ser liquidada en la historia bancaria de Honduras, ya que el primero fue Banco Financiero (BANFINAN), en la década de 1970, cuando un supuesto inversionista extranjero solicitó un millonario crédito y después se marchó del país, dejando en la quiebra institución.

Según Lardizábal, el Banco Corporativo se sobregiró en muchos millones de lempiras y por el mal manejo de los fideicomisos de ahorrantes privados. Ante esta situación, perdió la credibilidad y muchos ahorrantes retiraron sus depósitos lo que lo colocó en esta de iliquidez e incapaz de mantener el encaje bancario legal.

Desde 1997, la CNBS tomó medidas precautorias contra el Banco Corporativo, pero éste entabló acciones judiciales para demorar una auditoría y una intervención, como ocurrió en junio de este año.

La auditoría reveló las irregularidades, pero el presidente de BANCORP, Víctor Bendeck, propuso una tardía capitalización que fue rechazada y se optó por la liquidación forzosa, mediante una junta de notables.

Cuando una cuenta está sobregirada, el BCH duplica el encaje bancario legal que es de un 24 centavos por cada lempira, la moneda local.

El banco liquidado se sobregiró en 660 millones de lempiras (45 millones de dólares) y cuando el BCH le duplicó el encaje, ellos carecían de estos fondos y se colocaron en un problema grande e insostenible.

Lardizábal admitió que el sistema financiero de Honduras vive momentos de "nerviosismo", porque cualquier rumor genera un inmediato retiro de fondos de los ahorrantes.

La Ley Temporal de Estabilidad Financiera estableció fondos de garantías, capitalizados por los bancos privados, para preveer cualquier problema, además de rígidas auditorías, transparencia en los balances y el procedimiento de intervención en caso de detección temprana de problemas financieros.

Especialistas en finanzas indican que en Honduras hay muchos bancos, por la falta de requisitos más rigurosos para su creación, en particular, por el bajo monto de capital requerido, ya que antes era de 3 millones de dólares, pero ahora fue elevado a 14 millones.

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