Honduras y Nicaragua logran acuerdos para solución de diferendo limítrofe

Los gobiernos de Honduras y Nicaragua lograron importantes acuerdos el 30 de diciembre, en Miami, Florida, Estados Unidos, para descartar un posible conflicto armado por sus diferencias limítrofes en el mar Caribe. La intervención del emisario especial de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luigi Einaudi, en la primera ronda de negociaciones directas entre ambas partes, concertó el establecimiento de una zona de exclusión militar en el área marítima en disputa y la congelación inmediata de fuerzas armadas en la frontera terrestre en las posiciones y cantidades existentes al 1 de septiembre de 1999.

Los acuerdos de Miami bajaron el ambiente de tensión que comenzó el 30 de noviembre, cuando la Cámara Legislativa de Honduras ratificó un Tratado de Límites Marítimos en el mar Caribe con Colombia, suscrito en 1986.

El presidente Carlos Flores envió a Managua, el 28 de noviembre, al ministro sin cartera, Jorge Arturo Reina, para informar al mandatario Arnoldo Alemán sobre la decisión de ratificar el tratado de límites con Colombia.

La plática entre Reina y Alemán, al conocerse la decisión hondureña, se tornó tensa, una cena prevista fue suspendida y el emisario hondureño abandonó Managua, al día siguiente, sin el tratamiento diplomático cordial habitual en este tipo de visitas privadas.

Tras enterarse de la decisión del gobierno de Honduras, Alemán inició un intenso proceso de consultas con su gabinete de gobierno, la Asamblea Legislativa y los partidos políticos. Ello condujo a lanzamiento de una campaña para persuadir al gobierno de Tegucigalpa para desistir de esta acción, pero no logró el objetivo.

Reina admitió --días después-- que el presidente de Nicaragua se molestó al ser informado de la decisión del gobierno de Honduras.

A partir de ese momento de tensaron las relaciones con mutuas acusaciones ante la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) que fueron desestimadas por ese organismo regional y la aplicación, por parte de Nicaragua, de medidas restrictivas al libre comercio y de tránsito entre ambos países.

De igual manera, ambos ejércitos se declararon en estado de alerta máxima en previsión de una situación de crisis entre los dos países centroamericanos.

Al deteriorarse la situación, Honduras pidió la intervención de la OEA y la ONU para desplegar a un grupo de observadores en la frontera común para evitar una confrontación armada. La OEA accedió a designar a un emisario especial como un primer movimiento diplomático para conjurar una escalada del conflicto, bajar la tensión y encaminar la solución del problema en los medios pacíficos.

Nicaragua presentó un escrito ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con sede en La Haya, Holanda y Honduras calificó este paso como una acción positiva para dirimir, mediante los procedimientos pacíficos, el conflicto.

Pese a la tensión, ambos países dieron muestras de descartar cualquier iniciativa violenta, pero está claro que hacen uso de todos los mecanismos para hacer prevalecer sus intereses.

Las negociaciones continuarán en Miami el 12 de enero para definir la zona de exclusión militar en el mar Caribe y desarrollar los otros puntos acordados.

El canciller hondureño Roberto Flores Bermúdez declaró que la gestión del emisario de OEA comenzó a alejar toda posibilidad de un conflicto armado y despejar el camino para ir a la Corte Internacional de Justicia para dirimir sus diferencias.

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