Honduras demandó a Nicaragua ante Corte
Centroamericana de Justicia
* También Honduras solicita presencia de observadores internacionales.
* Nicaragua pidió la intervención del Papa Juan Pablo II en este conflicto.
Honduras demanó a Nicaragua ante la Corte Centroamericana de Justicia por las medidas unilaterales que violan los acuerdos del Sistema de Integración Centroamericana, protestó por la movilización nicaragüenses a la frontera entre ambos países y solicitó a las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) el envio de observadores internacinales para evitar una confrontación armada.
La ratificación por parte de Honduras de un Tratado de Límites Marítimos con Colombia generó un nuevo episodio de tensión con Nicaragua que rechazó y deploró este acto, al argumentar que lesiona su soberanía en sus aguas territoriales en el mar Caribe.
Esta situación comenzó a erosionar el sistema de integración centroamericana y la movilización de tropas por parte de Nicaragua a la frontera con Honduras generó preocupación por un nuevo conflicto armado en la región.
El Congreso Nacional de Honduras ratificó este tratado el 30 de noviembre, por unanimidad de votos de los 128 diputados de los cinco partidos políticos. El Senado y la Cámara Legislativa de Colombia inició también el proceso de ratificación que concluirá en los próximos días.
Nicaragua intentó abortar la aprobación de este instrumento al enviar una delegación de diputados de la Asamblea Legislativa para dialogar con sus colegas de Honduras, pero fracasaron en su gestión.
De igual manera, Nicaragua pidió medidas cautelares contra Honduras ante la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) que desestimó la petición, ya que el caso no tiene relación con los tratados y acuerdos integracionistas.
Honduras y Colombia suscribieron este tratado el 5 de agosto de 1986, pero no fue ratificado en los poderes legislativos de ambos países en esa época, ya que hubo parlamentarios que argumentaron que era desfavorable y fue engavetado.
Sin embargo, trece años despúes, ante las avanzadas negociaciones entre Nicaragua y Jamaica para definir sus límites marítimos en el mar Caribe, provocó la movilización de la diplomacia de Honduras y Colombia para impulsar la rápida ratificación de este tratado en sus respectivos países.
Trascendió en círculos diplomáticos, en Tegucigalpa, que en la reciente Cumbre Iberoamericana de Presidentes en La Habana, Cuba, del 11 al 12 de noviembre, los gobiernos de Honduras y Colombia se enteraron de estas negociaciones y de allí la rápida gestión para ratificar este instrumento jurídico.
Nicaragua y Colombia suscribieron un tratado de límites marítimos en 1928, pero este fue denunciado en 1980, cuando el gobierno sandinista reformó la Constitución, al tiempo que argumentó que este instrumento fue suscrito bajo la presión de Estados Unidos que ocupó militarmente a ese país centroamericano en esa época.
Ordinariamente, Nicaragua reconocía que la frontera marítima con Honduras en el mar Caribe hasta el paralelo 15, pero desde 1980 alega que su frontera llega hasta el paralelo 17.
En el tratado entre Honduras y Colombia se reconoce que la frontera marítima hondureña llega hasta el paralelo 15. En la zona en controversia son unos 60 mil kilómetros cuadrados, donde hay riquezas de pesca, hidrocarburos y gas natural, según recientes investigaciones científicas.
Por ahora, Honduras y Nicaragua realizan una campaña de mutuas acusaciones de actos hostiles, pero ambos coinciden que es necesario acudir a los mecanismos del derecho internacional y medios pacíficos para resolver las controversias.
Nicaragua utiliza la estrategia de ser el país afectado por Honduras y Colombia, al quitarle 60 mil kilómetros cuadrados de aguas territoriales en el mar Caribe.
Mientras, Honduras proyecta la imagen del país que busca los mecanismos del derecho internacional, serenidad, ecuanimidad y dispuesto a concurrir a cualquier instancia leal para resolver el problema.
El ministro de Defensa de Honduras, Edgardo Dumas, dijo que las Fuerzas Armadas están en calidad de repeler cualquier ataque del Ejército de Nicaragua, pero tienen instrucciones del presidente Carlos Flores de estar vigilantes, pero seranas y evitar cualquier acto de hostilidad hacia el vecino.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor del Ejército de Nicaragua, general Javier Carrión, dijo que las tropas están en alerta y listas para cualquier eventualidad.
Honduras suspendió un operativo de una fuerza de tarea de 150 soldados en la Biósfera del Río Plátano, a 200 kilómetros de la frontera con Nicaragua, para evitar cualquier malentendido.
Aunque un conflicto armado parece lejano, Nicaragua cuenta con el doble de las tropas de infantería y caballería blindada, ya que los soldados hondureñas apenas llegan a 8 mil efectivos.
De otro lado, Nicaragua tiene una cantidad de reservistas también muy superior a Honduras.
El balance de fuerzas militares se compensa, ya que Honduras tiene una flota de aviones de combate (F5E, A37, supermisterio y Tucanos) que en caso de un conflicto propinaría golpes demoledores en territorio nicaragüense.
Los problemas límitrofes terrestres y marítimos de Centroamérica datan desde siglo pasado, tras la independencia de estas naciones de España en 1821, ya que las fronteras no quedaron claramente establecidas. La controversia entre Honduras y Nicaragua es parte de esta vieja disputa, pero abre la ruta para una negociación directa o bien acudir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, Holanda, para poner fin a sus diferencias.
Como las naciones centroamericanas y caribeñas eran colonias de España los límites eran genéricos, pero al crearse los nuevos estados surgieron controversias que en el pasado dieron lugar a enfrentamientos armados, como el caso de Honduras y Nicaragua en 1959 y entre Honduras y El Salvador, en 1969.
Poco a poco, mediante negociaciones y tratados, en unos casos, y acudiendo al Rey de España y la CIJ, en otros, se avanzó en este siglo en la definición de las fronteras terrestres y marítimas en Centroamérica.
En el caso de Honduras, se logró definir la frontera terrestre con Guatemala primero y luego mediante el laudo del rey de España, Alfonso XIII, en 1962, con Nicaragua.
Posteriormente, mediante la sentencia de la CIJ se definió la frontera terrestre y marítima entre Honduras y El Salvador en 1992.
Las controversias limítrofes, en su momento, se vincularon a los problemas internos, como en el caso de la década pasada, durante la guerra fría, por conflictos ideológicos.
En cierto sentido, las disputas limítrofes terrestres son menos complejas que las existentes en el mar Caribe, donde México, Guatemala, Belice, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Colombia, Cuba, Jamaica y el Gran Caimán comparten soberanía.
Nicaragua firmó un tratado de límites marítimos con Colombia en 1928, pero fue denunciado en 1980 cuando el gobierno sandinista promulgó una nueva Constitución y argumentó que este instrumento se suscribió por la presión de Estados Unidos, después de la ocupación militar estadoundiense a ese país centroamericano.
Tras el triunfo de la revolución sandinista, en 1979, Estados Unidos apoyó a los grupos contrarrevolucionarios que establecieron sus bases en territorio hondureño y lanzaron ataques armados.
Ante esta situación, Nicaragua demandó a Honduras y Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia en 1984.
De otro lado, Honduras y El Salvador, como parte de los acuerdos paz de Esquipulas I de los presidentes centroamericanos, acudieron de común acuerdo ante la Corte Internacional de Justicia, en 1986, para dirimir su controversia limítrofe terrestre y marítima en el golfo de Fonseca, en el océano pacífico.
Como Honduras, El Salvador y Nicaragua comparten soberanía en el golfo de Fonseca, este último país solicitó intervenir en el juicio en la Corte Internacional, pero este organismo denegó la petición
En otro nivel, al suscribirse los acuerdos de Esquipulas II, en 1989, Nicaragua accedió a retirar la demanda contra Honduras a cambio del desmantelamiento de los bases de los rebeldes antisandinistas en territorio hondureño.
Esquipulas II trajo una época de paz a Centroamérica y se impulsó el proceso de integración económica y política, pero la confrontación Honduras-Nicaragua amenaza con romper este esquema.
-----