CONCLUSIONES

DEL ENCUENTRO ENTRE

RICARDO MADURO Y LA SOCIEDAD CIVIL

Tegucigalpa, 5 de diciembre del 2000.

  1. La credibilidad en las instituciones y la confianza en los líderes políticos es una condición esencial para la vida democrática y la estabilidad política de un país. La firma de un acuerdo patriótico firmado por los Presidentes de los cuatro partidos políticos y avalado por el Presidente Constitucional de la República y los testigos de honor, y su desconocimiento posterior en medio de la mayor impunidad, sirve únicamente para evidenciar que la crisis que estamos viviendo no solo es política e institucional sino también ética, y eso es inaceptable para un país que construye la democracia y para una ciudadanía que espera mucho mas de los lideres que aspiran a gobernar este país.
  2. Resulta inconcebible que en el tercer milenio existan posiciones xenófobicas con las cuales se pretende perseguir a las personas en general y, en este caso en particular, a lideres políticos que aspiran a participar en la contienda por la Presidencia de la República. La historia se ha encargado de demostrar los extremos a los que pueden llegar posiciones excluyentes que fácilmente pueden convertirse en represivas, autoritarias y aniquiladoras de la libertad y de los derechos mas elementales de la ciudadanía. Este hecho es sumamente peligroso para el proceso de construcción de una cultura basada en valores que promuevan la inclusión, el respeto y el pluralismo.
  3. El desconocimiento público de un acuerdo patriótico por parte del partido de gobierno, y de la democracia cristiana que parece haber tomado partido por la desintegración ética, con argumentos tan débiles que constituyen una ofensa a la inteligencia más elemental, representa un profundo irrespeto a la ciudadanía y un mal indicio de la arbitrariedad a la que pueden conducir los excesos de un poder político que se siente amenazado en su continuidad.
  4. La crisis político institucional y ética que se vive actualmente en el país, está conduciendo aceleradamente a una crisis de gobernabilidad caracterizada por la negativa del partido gobernante a permitir la inscripción del candidato del Movimiento Arriba Honduras, la incapacidad y falta de credibilidad de las instituciones del Estado encargadas de impartir justicia, la debilidad del Presidente de la República para articular consensos y garantizar el cumplimiento de un acuerdo que él mismo patrocinó, y el hastío de la ciudadanía ante el espectáculo deprimente de un estilo político atrasado, desfasado y retorcido, que evade la focalización de la campaña electoral en asuntos infinitamente más importantes.
  5. La ciudadanía es la condición social y política más importante en este momento político. La coincidencia entre la sociedad civil y un precandidato del partido Nacional como Ricardo Maduro no es en torno al partido Nacional sino en torno a las ideas modernizantes y democratizadoras que él propone. La diferencia entre los líderes políticos no se plantea ya entre uno y otro partido sino entre tradición y modernidad. A partir de este planteamiento hay que pensar en una gran alianza, social más que política, para garantizar que se cumpla el Acuerdo Patriótico y que se ponga punto final a esta crisis que ya se ha vuelto insoportable.
  6. La sociedad civil aspira a vivir en una sociedad segura y el eje fundamental de la misma emana de la seguridad jurídica que proporciona un Estado de Derecho. No podemos permitir que se continúe prolongando esta situación de inseguridad y que el Estado continúe agrediendo a un ciudadano que quiere hacer uso de un derecho constitucional, porque si lo permitimos, en cualquier momento cualquiera de nosotros puede encontrarse a merced de la arbitrariedad, en el momento en que lo decida cualquier personaje de mayor o menor categoría dentro del partido gobernante.
  7. Es la primera vez que un partido convoca a las elecciones y las pierde él mismo. El mensaje del alto grado de abstencionismo en las elecciones internas es un mensaje claro para el Partido Liberal pero también es un mensaje para el Partido Nacional ya que el que no se moderniza y no se democratiza, sucumbe ante el voto de la ciudadanía. No es aliándose con los partidos sino apoyando los esfuerzos modernizadores y democratizadores dentro de los mismos que la sociedad civil puede asumir un papel verdaderamente participativo.
  8. Los partidos políticos en general y el partido gobernante en particular, deben sacar las lecciones necesarias y descubrir el mensaje que la ciudadanía les está enviando con su voto. No pueden seguir haciendo política pisoteando los derechos de las personas, agudizando la inseguridad jurídica y provocando la indiferencia de la ciudadanía hacia el ejercicio electoral, porque de ello los más perjudicados serán los mismos partidos políticos.

La sociedad civil, profundamente preocupada por esta situación critica demanda lo siguiente: