FORO CIUDADANO
EL CONGRESO NACIONAL REQUIERE UNA PERMANENTE
VIGILANCIA CIUDADANA
4 de diciembre del 2001
Las elecciones del pasado 25 de noviembre se han convertido en UNA LECCIÓN DE CULTURA POLÍTICA para diversos sectores del país. La ciudadanía hondureña dio una lección de madurez al votar en contra de las campañas sucias, de los que quisieron promover un nacionalismo a ultranza en los hondureños, y de los que intentaron manipular características culturales para legitimarse ante la ciudadanía hondureña. Las elecciones del pasado 25 de noviembre constituyen un CLARO MANDATO A FAVOR DE LAS REFORMAS y en contra de un estilo político atrasado, conservador, antidemocrático, concentrador y excluyente.Las elecciones vinieron a demostrar que la ciudadanía hondureña ha dado un salto cualitativo muy importante: VOTÓ CRUZADO, evidenciando con ello su deseo de qué candidato, estilo y proyecto quiere al frente del Poder Ejecutivo, y quiénes quiere en el Poder Legislativo y en las corporaciones municipales. Pero también una parte de la ciudadanía SE ABSTUVO DE IR A VOTAR, demostrando de esa manera que, para un fuerte porcentaje del electorado, la política perdió su poder de fascinación; otra parte VOTÓ EN BLANCO O ANULÓ SU VOTO, con lo que le envió una clara advertencia a los políticos sobre su acelerado desprestigio ante la ciudadanía.
El proceso electoral que está concluyendo, puso en evidencia la existencia de dos estilos y dos tendencias dentro del sistema político hondureño: uno de ellos moderno, abierto, reformista, con visión integral y de largo plazo; y otro, atrasado, conservador, cerrado y con visión inmediatista. Ambos estilos y tendencias se vieron con mayor o menor intensidad en todos los partidos políticos; pero mientras EL PRIMERO SE IMPUSO EN EL PARTIDO NACIONAL, al punto de obtener el triunfo de su candidato, EL SEGUNDO SE AFIANZÓ EN EL PARTIDO LIBERAL, conduciendo al fracaso electoral a su candidato presidencial y a su nómina de diputados. La lucha entre ambas tendencias se vio en todo el proceso electoral y se verá también en el desempeño del Congreso Nacional y en el control de la estructura partidaria en los próximos cuatro años, tanto en los partidos grandes como en los partidos pequeños.
También podemos decir que, a nivel de dos poderes del Estado, las expectativas para el próximo año son bastante esperanzadoras: a nivel del poder Ejecutivo se han ofrecido importantes reformas que prometen una IMPORTANTE SACUDIDA a una estructura estatal obsoleta, ineficiente y cargada de vicios y deformaciones; a nivel del poder Judicial, la actividad emprendida por la Junta Nominadora, de pedir y revisar exhaustivamente la hoja de vida de los aspirantes a nominados para Magistrados, puede llegar a ofrecer a los nuevos integrantes del Congreso Nacional, la opción de constituir una Corte Suprema de Justicia CON MENOS POLITIZACIÓN PARTIDARIA y más credibilidad, capacidad y prestigio.
EL CONGRESO NACIONAL:
PUNTO DÉBIL DE LA DEMOCRACIA HONDUREÑA
De los tres poderes del Estado, el poder Legislativo es el que se mantiene aferrado al pasado, sin muestras de modernización y mucho menos de democratización. Es el que más se ha resistido a la reforma, el que se ha empecinado en la falta de transparencia y de rendición de cuentas a la ciudadanía, y el que ha confundido su función de legislar con una función asistencial que, en última instancia, le corresponde a las instituciones del poder Ejecutivo. El poder Legislativo se ha convertido en fuente concentradora y centralizadora de poder político, en el instrumento para generar clientela política a favor del que lo preside y en trampolín para lanzar candidaturas presidenciales, todo ello a costa de su eficiencia, transparencia y credibilidad, y a costa de los recursos públicos que pertenecen a la sociedad en su conjunto.
Los resultados electorales han expresado de manera clara y contundente la posición de la ciudadanía ante el Congreso Nacional:
LA PERSPECTIVA POST - ELECTORAL
La conformación del próximo Congreso Nacional, la posibilidad de que el partido gobernante no obtenga la mayoría parlamentaria, la conformación de la junta directiva, con énfasis particular en su presidente, y el número total e individual de votos que saquen los partidos pequeños, han acaparado la atención de los políticos y de los ciudadanos en los últimos días. Al respecto podemos decir que existe mucha preocupación sobre las perspectivas inmediatas y mediatas, en relación con el papel que jugará el Congreso Nacional ante los planteamientos reformistas del poder Ejecutivo. El temor es que se expresen en el Congreso las mismas tendencias que se evidenciaron en el proceso electoral (la moderna y la atrasada) y que éstas se expresen en tendencias por la reforma y la contrarreforma, AL MARGEN DE LAS DIFERENCIAS PARTIDARIAS, lo que podría indicar - y de hecho está ocurriendo de esa manera - que los sectores más conservadores y atrasados de los dos partidos mayoritarios se estén aliando para elegir a uno de los suyos como presidente del Congreso, y que los partidos pequeños estén compitiendo entre sí para negociar su apoyo al Presidente electo, exigiendo importantes puestos del poder Ejecutivo. Igualmente, sectores interesados se han encargado de colocar en la opinión pública la idea de que el CANDIDATO PERDEDOR DE LAS ELECCIONES y actual presidente del Congreso, podría ser reelecto en su cargo, argumentando para ello una supuesta eficiencia en la conducción del Congreso.
Sobre lo expresado, es importante hacer las siguientes reflexiones:
EL FORO CIUDADANO
LE RECUERDA A LA CIUDADANÍA