PETICION DE LA SOCIEDAD CIVIL

AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA

  1. La credibilidad en las instituciones y la confianza en los líderes políticos es una condición esencial para la vida democrática y la estabilidad política de un país. La firma del Acuerdo Patriótico por los Presidentes de los cuatro partidos políticos y avalado por el Presidente Constitucional de la República y los testigos de calidad, ha sido una muestra evidente de la búsqueda de soluciones inteligentes, políticamente consensuadas y democráticamente válidas, para encontrar una solución a la crisis político-institucional que está viviendo el país. El desconocimiento posterior de este Acuerdo, en medio de la más abierta y grosera impunidad, sirve para mostrar, entre otras cosas, que la crisis que estamos viviendo no sólo es política e institucional sino también moral, una crisis que evidencia el profundo divorcio que ha alcanzado la ética de la política en nuestra sociedad.
  2. La sociedad civil aspira a vivir en un espacio público y seguro en donde puedan ejercerse a plenitud y sin angustias las libertades de todos los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país. Aspiramos a la vital y necesaria seguridad jurídica que proporciona y debe proporcionar un Estado de Derecho que se precie de tal. No se debe permitir que se prolongue esta situación de inseguridad y se continúe agrediendo a un ciudadano que, al igual que otros millones más, queremos hacer uso del Derecho Constitucional a participar, decidir y escoger libremente a las autoridades que nos deben gobernar. Si permitimos la arbitrariedad, si somos indiferentes ante la prepotencia y la impunidad, quedaremos todos a merced del autoritarismo burocrático y en manos de políticos inescrupulosos que no han acabado de entender los profundos cambios que está viviendo la sociedad hondureña actual.
  3. En virtud de lo anterior, nosotros, representantes de diversas organizaciones y sectores de la inmensamente rica y diversa sociedad civil, demandamos lo siguiente:

Que el Presidente de la República, que lo es de todos los hondureños, convoque nuevamente y de urgencia a todos los firmantes del Acuerdo Patriótico para que lo cumplan y, de esa forma, se le ponga fin a esta situación que está poniendo a prueba la paciencia de la ciudadanía y nos está acercando casi irremediablemente a una crisis de gobernabilidad de impredecibles consecuencias.

Tegucigalpa, MDC, 5 de diciembre de 2000.